Arte y las subastas para su venta

El arte  ha ido cambiando a lo largo de la historia con respecto a los cambios sociales, culturales y tecnológicos. Estos cambios han permitido que la obra de arte llegue a todos los rincones del mundo.

Cuando un artista termina su obra, tiene la posibilidad de conservarla para sí mismo, así como para exposiciones que realice, o por otra parte, que pase a terceros por motivos muy diversos; necesidad económica, reconocimiento, falta de espacio, etc. Sin embargo, como pintora y habiendo compartido experiencias con otros artistas, puedo asegurar que en la mayoría de los casos desprenderse de una obra de arte no es fácil porque es una creación propia, realizada con mimo y corazón, y por tanto, la despedida es como arrancarte un “chachito” de su ser.

En la mayoría de los casos, el artista es quien comercializa sus obras de arte, llevando la publicidad, promoción y venta, toda esta auto-gestión supone un esfuerzo y un tiempo que no dedica a la producción artística. Sin embargo, el principal problema es que muchos artistas son buenos en lo suyo pero carecen de capacidad comercial.

Existen otras vías para vender las obras de arte, como galerías, marchantes y casas de subastas. Estos mecanismos tienen sus pros; menos esfuerzo para el artista y mayor dedicación de tiempo a crear, y sus contras; mayor coste económico, resta libertad y autonomía al artista y crea empleo para los intermediarios.

Hoy me gustaría centrarme en las casas de subastas.

Venta de arte en subastas

Hoy en día los inversores son más sofisticados y con mayor conocimiento gracias a la inmensa cantidad de información disponible en internet. Además desde 2010 después de una crisis para el arte muy pronunciada, la venta de arte parece estar remontando a través de otros métodos, como son las subastas online o físicas.

Sin embargo, para el mercado español el panorama es bastante diferente. Madrid y Barcelona son los protagonistas de acogida de las principales casa de subasta. Citemos algunos por si os interesa en algún momento vender o comprar a través de ellas; Subastas Alcalá, Ansorena, Durán, Goya, Sala Retiro o Segre celebran subastas de arte con una periodicidad entre mensual y trimestral en Madrid, y en Barcelona, Balclis, Bonanova, Lamas Bolaño y Setdart.

Sin embargo, nuestras ciudades no son Londres o Nueva York, más bien parece hasta que fueran cosas distintas y tampoco las cifras se acercan ni por asomo.

El boom económico anterior a la crisis dio lugar a ventas elevadas, en las que todo se vendía y a cualquier precio. En la actualidad, la situación ha cambiado, y con ella la demanda y sus intereses. Los coleccionistas y compradores se han vuelto más conservadores y no invierten sin haber sopesado bien los riegos que conlleva. Los precios que se pagaban antes por obras de arte hasta 6.000 euros, hoy en día no se pueda cobrar por más de 800 euros. Es un momento complicado para los artistas y más aun para los emergentes, y aunque nunca ha sido tarea fácil, hoy es más complejo que nunca. En líneas generales, el precio de una obra de arte depende de muchos factores, la cotización del artista, la época, el tamaño de la obra de arte y por último, la temática.

En España, podemos decir que las casas de subastas reciclan la obra que no asumen las galerías de arte. “Ahora hay una desconfianza absoluta, más todavía si no hay un galerista detrás diciéndote que va a subir. Si antes ya era complicado vender la obra de un artista emergente, ahora lo es más”. Marta Cuadros, directora de Subastas Segre.

Además, en nuestro país el IVA es asumido por el comprador y el 4% sobre el remate de obras superiores a 1.200 euros corresponde al vendedor, y como consecuencia está provocando que el sector se vea muy afectado y las ventas bajen drásticamente

En resumen, podemos decir que es un buen momento para comprar y no tanto, para los artistas vender. Así que si estás pensando en adquirir obras de arte, no dejes pasar la oportunidad.