Pintura al óleo y el uso del color

La pintura al óleo es de consistencia aceitosa, lo que conlleva un proceso de elaboración lento, debido al prolongado tiempo de secado que requiere. La principal virtud de la pintura al óleo es la propia capacidad de corrección que ofrece este medio y la calidad de los acabados, pues su consistencia oleosa proporciona un matiz de rico color, da cuerpo a cada pincelada, manteniendo la textura del trazo inalterable hasta su secado. Es precisamente la versatilidad de la pintura al óleo lo que hace que su manipulación sea más complicada que otras técnicas que veremos en esta introducción para aprender a pintar al óleo.

Por lo tanto, antes de empezar a pintar deberemos tener en cuenta algunas consideraciones relativas a la manera de preparar los colores en la paleta, cómo se manipulan, cómo se disuelven, cómo se mezclan entre sí y como utilizar correctamente el pincel para poder realizar los trazos que uno desee. En otras palabras, conviene primero familiarizarse con la consistencia de la pintura al óleo y estudiar como reacciona la manipulación con el pincel.

El uso de los colores en la pintura al óleo

Si es la primera vez que se va a pintar al óleo es recomendable adquirir un surtido de tubos de colores básicos. No es conveniente optar por las gamas de pinturas más baratas, pues su baja calidad puede ser un inconveniente para conocer la técnica de la pintura al óleo.

Al utilizar los tubos de pintura al óleo, es muy importante observar que deben abrirse cuidadosamente para no derramar el color por exceso de presión. Cuando se haya depositado la pintura sobre la paleta, el tubo debe taparse de inmediato, no porque vaya a secarse, sino porque se corre el riesgo de perder el tapón (más común de lo que se piensa).

Cada tapón debe emparejarse necesariamente con su color, para evitar que los colores salgan mezclados del tubo.

Una vez abierto el tubo de pintura, se presiona desde su parte posterior, como si se tratara de un dentífrico, nunca se debe presionar por la zona central porque se deforma el tubo, entonces se deposita el color necesario sobre la paleta. Como la pintura al óleo cunde bastante, basta con depositar un chorrete de un par de centímetros o tres. El color se alinea en la parte superior de la paleta, el espacio central se reserva para hacer las mezclas.

Siempre, después de utilizar un color y antes de taparlo, se debe limpiar la boca del tubo para evitar que el tapón quede pegado. Es aconsejable emplear un trapo viejo. En algunas ocasiones el artista se puede olvidar de tapar los colores sin haber limpiado la boca con el trapo, en estos casos, cuando la pintura al óleo se seca, el tapón se queda fuertemente adherido a la boquilla del tubo, lo que dificulta que pueda volver a abrirse. Cuando esto ocurra, hay que calentar levemente el tapón con un encendedor o mechero.

Al salir del tubo, el color está ya preparado para pintar. Una regla básica a tener en cuenta es no hundir el pincel en el grueso de la pintura para evitar que se ensucie el mango y que el color se extienda por toda la paleta.

Basta con arrastrar con el pincel parte del color desde la zona donde haya menos grueso, y remover como si se barriera, para que el mechón de pelos quede total y completamente impregnado de color.

Conviene pincelar con suavidad y con el mango ligeramente inclinado, no se trata de frotar con la punta del pincel, de hacerlo así, se corre el riesgo de que las puntas del pincel se erosionen, se abran y el pincel pierda la forma.

Una vez se ha cargado el pincel de color, deben darse ya las primeras pinceladas sobre una superficie de prueba. Para realizar estos ejercicios se aconseja utilizar, como soporte, pequeños cartones blancos. Estas primeras pruebas consisten, simplemente, en realizar pinceladas rápidas para comprobar los diferentes trazos y para que el principiante se vaya familiarizando con la técnica de la pintura al óleo. Es conveniente en caso de que el óleo esté demasiado denso, ablandarlo con el pincel mojado en un poco de esencia de trementina. Es muy importante saber que cada vez que se concluya una sesión hay que limpiar el pincel a conciencia.

Antes de empezar a utilizar un pincel nuevo conviene lavarlo un poco con agua y jabón para eliminar la cola protectora que impide que el pelo se abra. Luego cada vez que se vaya a utilizar bastará con humedecerlo con un poco de aguarrás.

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