Rol de las mujeres en el arte

rol de las mujeres en el arte

A pesar de que las mujeres a lo largo de la historia han sido activas en el arte, se nos ha dejado un legado sobre el rol femenino como modelos y musas para el hombre artista.

Tanto en museos como en los libros de historia no se hace mención a la aportación de las mujeres en el arte, pasando no a un segundo plano sino al olvido e invisibilización de sus creaciones.

De esta manera, en el sistema patriarcal, el papel de las mujeres se restringe al culto y se convierte en un objeto más en el lienzo con un sentido puramente estético.

Este proceso de exclusión de la mujer en el arte se debe al sistema androcéntrico del que aun somos víctimas (obviamente no solo en el campo artístico, sino desgraciadamente en todos los aspectos fundamentales de la vida; política, laboral, doméstica, etc.).

Las pocas mujeres que forman parte de los libros de historia, son presentadas de forma marginal, con unas pocas líneas en comparación con sus colegas masculinos.

En algunas ocasiones, se han llegado a atribuir cuadros pintados por mujeres a hombres, lo que nos da a entender que no hay diferencias objetivas. Sin embargo, cuando se ha verificado que la autora es femenina, el valor económico de la obra ha descendido drásticamente.

Con este artículo pretendo reanimar la voz femenina acallada, incapaz de aportar su opinión durante siglos. Como mujer no puedo mirar hacia a otro lado e ignorar mi pasado. Me veo en la obligación de desvelar una realidad, que a pesar de haber mejorado, aun quedan muchas cosas por cambiar y camino por recorrer para conseguir la igualdad de géneros en el arte, y en la sociedad en general.

Historia del arte

Hagamos un repaso de la historia para entender la evolución del papel de la mujer en el panorama artístico. Históricamente, las mujeres han tenido una presencia activa como artesanas y artistas a pesar de la inmensidad de obstáculos con los que se encontraron para dedicarse al arte debido exclusivamente a su género. Algunas mujeres, incluso consiguieron reconocimiento internacional, y sin embargo, la historia del arte las ha condenado al olvido.

En los principios de los tiempos de la humanidad, según estudios de antropología y arqueología, la mujer prehistórica no estaba sometida al varón. Su diosa sin rostro pero con atributos sexuales femeninos exagerados estuvo presente más de 20.000 años. En aquel entonces, las mujeres asumían tareas artísticas, como la producción de objetos de cerámica, textiles, cestería y joyería.

En la época grecorromana las mujeres participaban junto con los hombres en actividades culturales como la pintura, la poesía o la música.

La primera obra firmada por una mujer es un manuscrito del siglo X en colaboración con otro monje varón. Hasta el siglo XI los conventos eran dirigidos por abadesas, pero con la reforma gregoriana los hombres toman el poder.

En el siglo XII, se admiten mujeres viudas a talleres de artesanía en puestos que ocupaban sus maridos.

En el Renacimiento de los siglos XV y XVI, mejora el estatus social de las artistas mujeres individuales, pero aún dependen de los hombres para dedicarse al arte.

Dentro de las clases adineradas muchas jóvenes son instruidas por artistas consagrados, pero un gran número opta por casarse dejando atrás la carrera artística.

Cuando comienza la formación reglada en academias, rara vez se admitirán mujeres hasta el siglo XIX, ya que el acceso está controlado por hombres. Las mujeres admitidas, tenían prohibida la asistencia a las clases de dibujo del desnudo al natural, siendo restringido a los hombres hasta el siglo XX. Igualmente, la posibilidad de viajar al extranjero para completar sus estudios era impensable si no eran acompañadas de un varón.

El siglo XIX está lleno de grandes contradicciones, ya que por un lado, las mujeres van ganando derechos sociales y económicos y crece el número de mujeres artistas, pero por otro lado se relega a la mujer el papel de esposa, madre y cuidadora del hogar.

Durante la primera mitad del siglo XX, se destacan mujeres en la ilustración y la fotografía, vanguardias artísticas no sexistas y sin educación formal. También surgen las primeras sociedades y colectivos de mujeres artistas para combatir la discriminación de organismos oficiales como las academias.

Todo parece indicar que las limitaciones ya no existen, las mujeres tienen acceso libre a las academias, participan en exposiciones y concursos y copian desnudos al natural, sin embargo, los prejuicios siguen instaurados, al igual que las escuelas de arte son gestionadas por hombres, los críticos de renombre son hombres y los jurados de concursos están compuestos por hombres.

A finales de 1960, artistas e historiadores dentro del movimiento feminista reivindican la importancia del rol de la mujer y hacen hincapié en su presencia callada en la historia del arte.

¿Tienen que desnudarse las mujeres para entrar al Metropolitan?  Menos del 3% de los artistas en el museo son mujeres, pero el 83% de los desnudos son femeninos

Actualmente, existen grupos como las Guerrilla Girls que nacen para denunciar la discriminación sexual y racial en el arte, en el cine y la cultura. Este colectivo destapa información tan sorprendente como que Judith Leyster, coetánea a Frans Hals y con una pintura tan similar que algunos de sus cuadros se le atribuyeron al pintor, no obtuvo el mismo reconocimiento, o que muchas mujeres artistas adoptarán nombres masculinos y sus iniciales para ser tomadas en serio o aun más chocante el rechazo y la censura de la obra de una artista por mostrar la figura de un varón como objeto sexual, algo hiriente para la sensibilidad masculina cuando se pone en ese rol a un hombre, pero bien visto en el caso de una mujer.

 

A pesar de que aún queda mucho por ganar en el terreno de inclusión de la mujer, no sólo en el arte sino en la propia construcción social, se han conseguido varios logros y mi visión es positiva al respecto. Es por razón, que me ha parecido importante hacer visible el rol de la mujer en el arte, para poder seguir trabajando en pos de una equidad real.

Me encantaría que dejarías vuestras opiniones sobre este tema y me ayudéis a difundirlo para que entre todos podamos conseguir que el género no sea un impedimento para el desarrollo personal y profesional de mujeres y hombres en su conjunto.

Exigencias del diseño gráfico

Exigencias del diseño gráfico

El diseño gráfico sigue teniendo un papel fundamental para el progreso de cualquier marca personal u organización. Sin embargo, las exigencias técnicas para un profesional de este campo han cambiado sustancialmente debido a la revolución tecnológica desde que internet entrase en nuestras vidas hace ya unas décadas.

Hoy en día, ya no concebimos pasar un día sin nuestro móvil, estar conectados a las redes sociales o leer las noticias online.

La información nos llega de muchas fuentes y en milésimas de segundos. Muchas veces me cuestiono, cómo nos las ingeniábamos hace años para realizar los trabajos de la escuela sin internet, o para quedar con los amigos a una hora y sitio y tener la fe ciega de que aparecerían (aunque no creo que sea la única que se encontrara más de una vez con la ausencia del amigo y sin explicación por la falta de comunicación con la que contamos hoy).

Acorde con estos cambios, la profesión del diseñador gráfico ha evolucionado con ellos, y si bien, la parte creativa sigue teniendo el mayor peso, ya que es la base de una comunicación capaz de destacar entre millones de mensajes publicitarios que se lanzan a diario, el conocimiento de nuevos software y formas de comunicar son esenciales para tener un hueco en el mercado laboral.

Por ejemplo, hace unos años la impresión en papel era el mecanismo fundamental de llegar al receptor, ya fuera a través de revistas, folletos, catálogos, invitaciones y un largo etcétera. Estamos siendo testigos de la “defunción” del papel frente al mundo digital. Hoy en día, esos mecanismos para calar en la mente del potencial cliente están prácticamente obsoletas, las revistas se publican en línea, existen nuevas aplicaciones móviles con diversas funcionalidades, tener una web ya no es una opción sino que es obligatorio para estar presente en el mercado, y sin duda que se adapte a todos los dispositivos, en definitiva, la comunicación visual ha sufrido una transformación muy significativa.

Como la oruga, la muerte parcial de su estructura, no la destruye, sino que la convierte en un nuevo ser distinto y con más funciones. El diseño gráfico se ha convertido en “mariposa”, y es aún más relevante para toda empresa contar con los servicios de un profesional del sector para sus redes sociales; community manager, crear y gestionar nuevas tiendas online; desarrolladores y diseñadores web, potenciar su branding personal con comunicadores visuales, etc.

Como diseñadora gráfica he tenido que reciclarme para poder adaptarme a todos estos cambios, y poder seguir dando un servicio de calidad y ajustado a estas nuevas exigencias. Teniendo en cuenta, la velocidad con la que se sigue revolucionando dentro del campo de la información, no me cabe duda, de que aparecerán nuevos medios y que todos los diseñadores gráficos deberemos seguir renovándonos para no morir anclados en el pasado.

Vivir del arte

 

Vivir del arte, pintura y diseño gráfico
Vivir del arte

A día de hoy, con la crisis actual que aun estamos viviendo, el mercado del arte, la economía, la cultura, la política, la gente, los valores… Todo ha experimentado un cambio gigante, incluso podemos decir que es casi irreconocible si lo comparamos con cómo era hace tan sólo unas décadas.

Todo aquello que ayer valía, hoy ya no funciona. Necesitamos adaptarnos al cambio si realmente queremos sobrevivir en estos tiempos de crisis.

Nuestra mentalidad como artistas debe adaptarse a los cambios que estamos sufriendo para poder ver nuestra obra expuesta y vendida. No podemos seguir confiando solo en las galerías de arte para obtener ingresos, ya que esto supondría un retraso en esta nueva humanidad. Por no hablar de la manera en que actúan de manera excluyente, por su restringida accesibilidad a todo los artistas.

Dejemos atrás la frustración y busquemos nuevas alternativas nacidas en este siglo XXI para los artistas. Hay mucha gente ahí fuera viviendo del arte, no solo unos pocos como nos han hecho creer. Hoy más que nunca ya estamos en la era de las oportunidades, es el momento ideal para expandirse y vender arte a nivel mundial.

¿Qué nos permite vivir del arte en esta nueva era?

Marketing a través de la red. Las nuevas tecnologías permiten al arte viajar por el mundo. Para dar a conocer tu arte, ya no es solo válido el exponer en galerías o museos, también existen las revistas especializadas, las redes sociales, las websites y blogs son otros medios nacidos con esta era tecnológica que ayuda al artista a darse a conocer.

El artista debe convertirse en su producto y publicitarse en todos los medios, mostrar su obra y estar presente hasta la saciedad en eventos digitales y presenciales.

Es cierto que vivir del arte, como cualquier tipo de emprendimiento, se basa en la constancia y la dedicación para ver hecho realidad ese gran sueño de “vivir del arte”. Sin la paciencia y la persistencia no llegará el reconocimiento por “arte de magia”.

La creencia en uno mismo es la piedra angular que te dará fuerza para seguir luchando, debes tener una fe ciega en ti mismo y tu trabajo para transmitirlo a los demás, admiradores y clientes.

Aunque vivir del arte no es fácil, tampoco es imposible, y ahora es más que nunca fundamental que la creatividad salga a flote y dejemos atrás este mundo de tecnocratas. Vivimos en una sociedad donde se considera un lujo el arte, el valor más intrínseco al ser humano. Sin embargo, la cultura es un patrimonio.

Ha llegado el momento de apostar por la cultura y de nosotros como artistas no tirar la toalla, sino de alzarse y mostrar nuestro mundo interior.