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Pintura paisajística y su composición

Pintura paisajística es uno de los temas pictóricos más apasionantes que se pueden desarrollar en el ámbito del arte. Cualquier persona que comience a pintar puede realiza pintura paisajística aceptable con tan sólo unas cuantas nociones básicas, entre ellas las que se refieren al encuadre y la composición.

Parece lógico considerar la pintura paisajística como una temática más sencilla que los demás temas pictóricos, ya que los elementos que se representan en el mismo pueden carecer de la exactitud de un bodegón o de la complejidad de la figura. Sin embargo en pintura paisajística, el nivel de dificultad puede ser tan amplio como quiera el artista.

En principio no hay que plantearse cuestiones demasiado complejas, pero sí que hay que considerar algunas que son primordiales, como el encuadre y la composición en diferentes formatos.

Formatos del Soporte en la pintura paisajística

Uno de los recursos que el artista tiene a su alcance para extraer el máximo partido a la composición es el juego que proporciona el formato de soporte.

Se llama formato al espacio que contiene el dibujo o pintura, normalmente un rectángulo, y sus medidas pueden ser muy variadas. Es evidente que para una pintura paisajística, el soporte más adecuado será el apaisado, más ancho que alto, y para un bodegón el cuadrado. Sin embargo, la experiencia demuestra que en el arte todas las normas son relativas; por ello siempre es útil estudiar las posibilidades y elegir la mejor opción.

Composición y Estructuras en la pintura paisajística

Una vez escogidos la forma y el tamaño del lienzo, se estudian las líneas y las zonas donde ubicar los elementos de una composición, aunque no siempre se utiliza y se dejan llevar por la intuición. De todas formas es interesante conocer algunos de estos principios básicos.

Las líneas más utilizadas son aquellas que dividen el espacio del lienzo en mitades y tercios. Si se colocan elementos para componer en el centro, en la mitad, o en la cuarta parte de un soporte, siempre se conseguirá una relación estable y equilibrada, aunque, el resultado, correcto, puede ser aburrido.

Por el contrario, los tercios y las diagonales aportan más dinamismo, por lo que se tendrá una composición más atrevida. Estas líneas se dibujan a mano alzada y no deben reprimir el trazo libre y espontáneo, pues son sólo líneas que ayudan a repartir los elementos del dibujo dentro del espacio, por lo que no hay que caer en un excesivo rigor técnico.

El análisis de la composición debe utilizarse de forma selectiva; en ningún caso debe sacrificarse la autenticidad de una intuición para encorsetarla en una rejilla compositiva. Al igual que la perspectiva o la física del color, el conocimiento de la composición es una herramienta más para el artista para la pintura paisajística.

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Pintura al óleo y el uso del color

La pintura al óleo es de consistencia aceitosa, lo que conlleva un proceso de elaboración lento, debido al prolongado tiempo de secado que requiere. La principal virtud de la pintura al óleo es la propia capacidad de corrección que ofrece este medio y la calidad de los acabados, pues su consistencia oleosa proporciona un matiz de rico color, da cuerpo a cada pincelada, manteniendo la textura del trazo inalterable hasta su secado. Es precisamente la versatilidad de la pintura al óleo lo que hace que su manipulación sea más complicada que otras técnicas que veremos en esta introducción para aprender a pintar al óleo.

Por lo tanto, antes de empezar a pintar deberemos tener en cuenta algunas consideraciones relativas a la manera de preparar los colores en la paleta, cómo se manipulan, cómo se disuelven, cómo se mezclan entre sí y como utilizar correctamente el pincel para poder realizar los trazos que uno desee. En otras palabras, conviene primero familiarizarse con la consistencia de la pintura al óleo y estudiar como reacciona la manipulación con el pincel.

El uso de los colores en la pintura al óleo

Si es la primera vez que se va a pintar al óleo es recomendable adquirir un surtido de tubos de colores básicos. No es conveniente optar por las gamas de pinturas más baratas, pues su baja calidad puede ser un inconveniente para conocer la técnica de la pintura al óleo.

Al utilizar los tubos de pintura al óleo, es muy importante observar que deben abrirse cuidadosamente para no derramar el color por exceso de presión. Cuando se haya depositado la pintura sobre la paleta, el tubo debe taparse de inmediato, no porque vaya a secarse, sino porque se corre el riesgo de perder el tapón (más común de lo que se piensa).

Cada tapón debe emparejarse necesariamente con su color, para evitar que los colores salgan mezclados del tubo.

Una vez abierto el tubo de pintura, se presiona desde su parte posterior, como si se tratara de un dentífrico, nunca se debe presionar por la zona central porque se deforma el tubo, entonces se deposita el color necesario sobre la paleta. Como la pintura al óleo cunde bastante, basta con depositar un chorrete de un par de centímetros o tres. El color se alinea en la parte superior de la paleta, el espacio central se reserva para hacer las mezclas.

Siempre, después de utilizar un color y antes de taparlo, se debe limpiar la boca del tubo para evitar que el tapón quede pegado. Es aconsejable emplear un trapo viejo. En algunas ocasiones el artista se puede olvidar de tapar los colores sin haber limpiado la boca con el trapo, en estos casos, cuando la pintura al óleo se seca, el tapón se queda fuertemente adherido a la boquilla del tubo, lo que dificulta que pueda volver a abrirse. Cuando esto ocurra, hay que calentar levemente el tapón con un encendedor o mechero.

Al salir del tubo, el color está ya preparado para pintar. Una regla básica a tener en cuenta es no hundir el pincel en el grueso de la pintura para evitar que se ensucie el mango y que el color se extienda por toda la paleta.

Basta con arrastrar con el pincel parte del color desde la zona donde haya menos grueso, y remover como si se barriera, para que el mechón de pelos quede total y completamente impregnado de color.

Conviene pincelar con suavidad y con el mango ligeramente inclinado, no se trata de frotar con la punta del pincel, de hacerlo así, se corre el riesgo de que las puntas del pincel se erosionen, se abran y el pincel pierda la forma.

Una vez se ha cargado el pincel de color, deben darse ya las primeras pinceladas sobre una superficie de prueba. Para realizar estos ejercicios se aconseja utilizar, como soporte, pequeños cartones blancos. Estas primeras pruebas consisten, simplemente, en realizar pinceladas rápidas para comprobar los diferentes trazos y para que el principiante se vaya familiarizando con la técnica de la pintura al óleo. Es conveniente en caso de que el óleo esté demasiado denso, ablandarlo con el pincel mojado en un poco de esencia de trementina. Es muy importante saber que cada vez que se concluya una sesión hay que limpiar el pincel a conciencia.

Antes de empezar a utilizar un pincel nuevo conviene lavarlo un poco con agua y jabón para eliminar la cola protectora que impide que el pelo se abra. Luego cada vez que se vaya a utilizar bastará con humedecerlo con un poco de aguarrás.

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La pintura al óleo y los pinceles

La pintura al óleo requiere uso de pinceles, pero no imprescindible su uso para comenzar con la pintura al óleo, en realidad se puede obviar el uso de este material ya que, en su lugar, podremos usar espátulas, palillos o incluso mezclarlos con nuestros propios dedos.

Si bien, para comenzar con la pintura al óleo, y dado que su precio no es excesivamente alto, yo recomiendo la adquisición de pinceles para tu comodidad y mejorar la destreza poco a poco.

Formas y tipos de Pinceles para la pintura al óleo

Los pinceles que se usan pueden ser redondos, ovales o cuadrados. También podemos distinguir los usados con pelo de animal (como ardilla o cerda) o los de pelo sintético. Si bien recomiendo usar los primeros por su comodidad y flexibilidad

De todos ellos, los más económicos y que se pueden usar para iniciarse en la pintura al óleo son los de pelo de cerda. Los de pelo sintético son aún más baratos, si bien, por la escasa diferencia de precio, es preferible los pinceles de pelo animal.

Tamaño de Pinceles para la pintura al óleo

Según la obra de arte que queramos pintar y su nivel de detalle, elegiremos unos pinceles más o menos finos. Por lo tanto, si queremos dar un aire más expresionista a nuestro cuadro, nos vendrá mejor pinceles gruesos. Si vamos a intentar algo muy detallista, los más finos serán nuestra opción ideal.

Para comenzar, quizás solamente se necesitan cuatro tamaños diferentes, con ellos prácticamente se puede empezar a pintar de forma amateur e ir evolucionando poco a poco. Por eso aconsejo adquirir al principio los tamaños 4, 8, 12 y 16.

Cuidado de pinceles

El óleo es de secado lento, por lo tanto, si estamos pintando con asiduidad no se debe estar constantemente limpiando los pinceles. Si bien es recomendado para prolongar su durabilidad la limpieza diaria de los pinceles de la pintura al óleo.

Una vez adquiridos los pinceles necesarios, se puede complementar el material con una pequeña espátula, la cual nos será muy útil para mezclar colores de la pintura al óleo.

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Obras de arte con color al óleo

Obras de arte creadas con la técnica al óleo ofrecen enormes posibilidades cromáticas debido a su gran riqueza de matices y luminosidad. Para dominar este medio hace falta conocer en profundidad la teoría del color y las gamas cromáticas. Es, así mismo, un medio versátil que permite trabajar con colores muy opacos o con tonos casi transparentes, en función de la cantidad de aceite de linaza y esencia de trementina que se le añada a la obra de arte.

Para pintar obras de arte al óleo se realizan mezclas constantemente, modificando y ajustando el color en cada momento. En este artículo vamos a analizar los distintos aclarados y oscurecimientos de la pintura al óleo y sus mezclas de color para pintar la obra de arte. Así mismo, se analizará la teoría del color y se mostrarán las ganas cromáticas, cuestiones comunes a todos los procedimientos pictóricos, pero que con el óleo se pueden entender y practicar con comodidad, dado que se trata de un medio muy manejable y de secado lento.

Colores al óleo densos y opacos en obras de arte

Los colores al óleo son densos, con lo que la pasta que forma el color es lo suficientemente untuosa como para crear grandes gruesos de pintura en el lienzo. Al tener un secado lento, se puede retomar una sesión de trabajo al cabo de un cierto tiempo sin que el color se haya secado por completo.

El secado se produce gradualmente, desde la capa exterior del óleo hasta las interiores. Para que este secado se produzca correctamente debe cumplirse la norma general de trabajar graso sobre magro en la realización de las obras de arte, es decir, las primeras capas de color deben presentar más aguarrás, mientras que las últimas serán más espesas.

Se trata de un medio que se presenta opaco al salir del tubo, pero que se va aclarando al añadirle un disolvente; aceite de linaza y esencia de trementina.

Algunos pintores utilizan en sus obras de arte una aceitera simple para la solución y un bote con esencia de trementina para limpiar los pinceles.

Selección de los colores para las obras de arte

Para mezclar los colores con óleo es necesario previamente decidir qué colores se van a intervenir en la paleta y su cantidad. La gama armónica de las obras de arte dependen del motivo que se a pintar.

Si el objetivo es pintar un paisaje, sin duda, la selección de verdes en la paleta será superior a cualquier otra gama de colores; lo mismo sucede con la selección de azules, si la intención del pintor es pintar una marina.

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Fases de mis cuadros

gato-frances fases mis cuadros

Pintar es para mi más que una afición, es mi pasión que me acompaña desde que era muy joven y a la que no puedo abandonar. Hay periodos de mi vida a los que le dedico más atención que otros, pero la pintura es mi más fiel compañero de viaje y espero que siga a mi lado por muchos más años.

Para decidir empezar a pintar un cuadro, necesito encontrar algo que me inspire, y en muchas ocasiones, encuentro esa inspiración en fotografías tomadas por mí, especialmente viajando que es cuando uno se relaja y ve todo con otros ojos.

Las fotografías en las que me apoyo para poder pintar el cuadro, son en blanco y negro, puesto que no quiero que los colores captados por la lente fotográfica me influyan y coartan mi libertad creativa. Prefiero dar rienda suelta a la imaginación en cuanto al color que puedo aplicar con pinceladas al lienzo, y si quiero poner un morado en una hoja de un árbol, me siento más cómoda si mi ojo no ve los colores de la fotografía. Realmente el color morado puede estar ahí, ya que ya sabemos, que los colores son influidos por los elementos que rodean al objeto y cómo la luz influye sobre ellos.

Si observamos el movimiento impresionista, nos damos cuenta que la luz es el protagonista, la luz descompone los colores en millones de colores que se influyen unos a otros para crear la composición final. Para mí la pintura impresionista siempre me ha fascinado, y creo que su influencia se puede palpar en mis cuadros.

Las fases pictóricas para realizar un cuadro

Una vez que tengo una foto en blanco y negro que me servirá de inspiración, comienzo el boceto con la técnica de carboncillo directamente sobre el lienzo. De esta manera encajo el dibujo a grandes rasgos, lo que me ayudará a continuación a dar las primeras pinceladas de color.

Con la figura o la escena encajada ya a carboncillo, paso un trapo por el lienzo para quitar las virutas de polvo que deja el carboncillo para que no se manchen los pinceles y los colores, dejando un dibujo muy suave que me permite ver la composición.

Comienzo entonces a pintar con grandes pinceladas las sombras y luces que componen la escena, todo a grandes rasgos y con la mano muy suelta sin tener en cuenta los detalles del cuadro, ya que esta será la fase final.

Cuando he conseguido dar volumen al cuadro con el juego de luces y sombras, paso a una segunda fase de color, donde amplio la gama de colores aplicada y empiezo a delinear un poco más los elementos que componen la escena.

Normalmente, lo hago en varias sesiones, dejando reposar la pintura y observando el cuadro para tomar decisiones sobre cómo continuar el cuadro.

Mientras estoy pintando, doy pinceladas rápidas al principio y en las últimas fases utilizo pinceles más finos para los acabados y detalles. En todas las sesiones, también me paro a ratos para poder ver el resultado y saber donde se necesita un color u otro para conseguir la armonía y una lectura adecuada del cuadro.

Os puedo asegurar que no siempre el resultado del cuadro es el esperado y a veces cuando está mal encaminado toca corregir o incluso tomar la decisión de borrar y volver a empezar.

Por esa razón, cuando un cuadro decido que está acabado y el resultado me parece bueno, la satisfacción es enorme. Partir de un lienzo en blanco sin saber muy bien la hoja de ruta y ver al final el cuadro acabado, es una sensación increíble.

Os dejo un video para que veáis estas fases que he explicado sobre el cuadro “gato francés”. Espero que os guste tanto como a mí haberlo realizado.


Si queréis los podéis compartir en las redes sociales.

Aunque algunos cuadros ya están comprados, hay todavía varios cuadros en venta en la galería de arte de esta página web. Si quieres hacer un regalo, decorar o simplemente echar un vistazo, te invito a darte un paseo por mi galería virtual 😉

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Aprender a pintar, esbozar y borrar el carboncillo

Pintar es algo que requiere el conocimiento de una serie de técnicas. Una de ellas es la de carboncillo, como ya he explicado en anteriores artículos. Esta técnica no presenta una gran adherencia sobre el papel, lo que es una gran ventaja a la hora de crear esbozos que se pueden corregir muy fácilmente y sencillo de borrar.

El carboncillo se puede utilizar como arte final para un dibujo, o para abocetar en un lienzo la escena que se va a pintar.

Cuando se está dibujando, el borrado puede utilizarse como un elemento más del dibujo, creando espacios más claros e incluso blancos en las composiciones. El carboncillo puede borrarse con un dedo, con un trapo o con una goma; depende del efecto que se quiera conseguir. También se puede borrar con el difumino, aunque con este elemento nunca se logrará un blanco perfecto.

Borrar el carboncillo con un trapo para pintar

Para borrar el carboncillo con un trapo, basta con restregar la zona o simplemente sacudirla con el trapo suelto. Pero, al igual que si se borra con los dedos, siempre queda en el papel un resto de color gris. Si no es este el efecto deseado para pintar, debe utilizarse una goma de borrar.

Para eliminar cualquier rastro de carbonilla en el papel, lo mejor es utilizar una goma de borrar. De este modo, no sólo se elimina por completo cualquier trazo hecho con el carboncillo, y corregir y realizar de nuevo el fragmento suprimido, sino que pueden introducirse líneas o espacios totalmente blancos en el dibujo.

Evitar las manchas para pintar

Cada vez que se toca el carboncillo, las manos se ensucian: Esto es muy normal y durante la sesión de dibujo no hay que preocuparse por las suciedad de las manos, ya que estas serán importantes herramientas que servirán para emborronar, difuminar y sacudir el papel.

El dedo manchado de carbón constituirá un medio excelente para conseguir efectos variados o para resolver diferentes aspectos del trabajo, como sombras o degradados. El carboncillo que se impregna en las manos se limpia con una simple sacudida de un trapo o lavándolas con agua para que a la hora de comenzar a pintar no queden rastros indeseados.

Una vez que tengamos hecho el esbozo, pero borrado con un trapo para que no manche los pinceles y la pintura, podemos empezar a pintar el cuadro. En algunas ocasiones, el artista puede decidir dejar zonas del cuadro con el rastro del carboncillo a conciencia, mientras en otras ocasiones, se cubrirá por completo la superficie donde anteriormente se ha dibujado la composición como boceto de la obra de arte.

 

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Dibujar con carboncillo, empezando

Dibujar con carboncillo es fácil de aprender (mira el anterior artículo sobre técnicas del dibujo).

En general, aconsejo a todo el mundo que se deje impresionar por ninguna técnica de dibujo o pintura, que pruebe y se divierta mientras lo hace. El tiempo y la práctica son la clave para evolucionar y tomar las primeras nociones hasta llegar a hacerlo de una manera natural e intuitiva.

Se puede comenzar por dibujar algunos trazos sueltos sobre un papel. A la hora de dibujar es aconsejable comprobar cómo se dibuja con la barra de punta.

El trazo se realiza con una presión media, sin que se rompa la barra. Para dibujar estas líneas, el gesto de la mano se debe acompañar con la muñeca. Estos movimiento son importantes para ejercitar el dominio del brazo.

Dibujar líneas con carboncillo

Aprender a dibujar con carboncillo requiere de práctica, y para ello se debe educar el trazo, realizando una serie de líneas controlando la presión. Ensayando la fuerza y el giro de muñeca, se obtienen resultados diferentes. Aunque al principio, esto puede resultar aburrido, a posteriori permitirá tener una mayor destreza del medio para dibujar con soltura.

Aprender a dibujar con carboncillo, es la mejor base para adquirir confianza con las otras técnicas de dibujo

Se puede practicar realizando diversas líneas sujetando el carboncillo de distintas maneras. Casi todo el mundo ha hecho garabatos alguna vez. Ahora se trata de hacer lo mismo pero con el carboncillo de punta. Al aplicarlo, se pueden hacer trazos dirigiendo el movimiento con la mano y contrayendo los dedos, así se conseguirán diferentes tipos de curva. Si a este juego se le añade el giro de muñeca, se pueden realizar curvas. Por otro lado, trazando líneas rectas perpendiculares se consiguen tramas.

Dibujar arrastrado la barra de carboncillo

El arrastre de la barra de carboncillo sobre el papel permite diferentes recursos de trazo. De la misma manera que se puede trazar con el carboncillo de punta, sujetado plano, se pueden conseguir efectos muy interesantes. El grosor del trazo depende de la anchura del cabo. Conviene tener a mano diferentes cabos de carboncillo, ya que unas veces se necesitará cubrir una superficie amplia, mientras que otras la zona que se tenga que manchar puede ser más pequeña.

Hay que tener en cuenta que el carboncillo no siempre ofrece un trazado uniforme. A medida que se utiliza se va desgastando y el trazo ofrece mayor grosor si se trabaja con la punta. Por otra parte, la barra de carboncillo se adelgaza y se torna quebradiza cuando se trabaja con el carboncillo plano. Para compensar este desgaste es conveniente trazar cada vez con un canto distinto de la barrita.

Al arrastrar la barra de carboncillo sobre el papel resultan dos tipos de trazo: el primero es lineal (describe el recorrido de la mano sobre el papel), y el segundo tiene como función cubrir de color gris una superficie más amplia.

El trazado con el carboncillo plano permite conseguir líneas variadas al girarlo sobre el papel. El recorrido del carboncillo permite hacer ondulaciones suaves sin que se resienta el trazo. Cuando se realiza un giro brusco durante el recorrido del carboncillo, y éste pasa a un trazo longitudinal, el efecto es el de un trazo cambiante. Según la presión que se ejerza se pueden hacer degradados.

Espero que te haya resultado de utilidad estas primeras nociones y posible prácticas para aprender a dibujar con el carboncillo.

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Pintura artística al óleo, graso a magro

Pintura artística como el óleo, tiene una serie de trucos para aprender a pintar y conseguir que las obras de arte se conserven en el tiempo. El principio de la técnica graso sobre magro en la pintura artística al óleo es uno de los conceptos fundamentales a la hora de aprender a pintar con esta técnica y que hay que seguir para reducir el riesgo de un agrietamiento en las obras de arte.

Aprender a la pintura artística del óleo

El concepto graso sobre magro tiene que ver con los diferentes tiempos de secado de los pigmentos del aceite (que puede variar desde dos días a  dos semanas) y asegurarse de que las capas superiores de la pintura se secan más rápidamente que las inferiores.

Graso y Magro en la pintura artística al óleo

En la pintura artística al óleo extraemos la pintura directamente del tubo y la mezclamos con un aceite que hace que se aumente el tiempo que tardará en secarse por completo. El magro es la técnica de secado rápido, es cuando mezclamos la pintura con esencia de trementina (aguarrás) lo que hace que se seque mucho más rápidamente que cuando lo mezclamos con otro tipo de aceite.

Las capas bajas tienden a absorber el aceite de las pinturas de las capas superiores, de esta forma, cada capa superior debe tener una proporción mayor de aceite para nivelar el nivel de secado de ambas capas.

Los tiempos de secado de esta pintura artística suelen variar según la pintura que se use. Así pinturas con un bajo contenido en aceite, como el azul Prusia, azul marino, blanco plomo y blanco titanio se secan más rápido que otras con mayor contenido de aceite.

Consejos para esta técnica de la pintura artística al óleo

Si el cuadro tiene muchas arrugas es porque hemos añadido demasiado aceite, tomemos nota y cuando realicemos un cuadro similar reduzcamos la cantidad del mismo.

-Si la pintura se oscurece un poco (sobre todo las tonalidades amarillas) después de el secado, entonces es que nuestro aceite es de poca calidad. Usemos uno mejor.

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El dibujo, conceptos básicos

El dibujo es el inicio de toda obra de arte, es la base estructural de cualquier proyecto artístico. El primer paso para crear una pintura consiste en esbozar, es decir, crear el dibujo preparatorio para que sirva de guía para la consecución de la obra de arte. Por esta razón, es esencial aprender a dibujar bien. En este artículo, voy a explicar varios puntos importantes para iniciarse en el dibujo

Materiales Básicos en el dibujo

La elección del material en el dibujo es de gran importancia, pues de ello dependen los efecto gráficos que se derivan, que pueden ir desde el dibujo realizado con suaves líneas intensas, gestuales e impulsivas. Por lo tanto, el primer paso para aprender a dibujar es familiarizarse con los materiales básicos del dibujo. A partir de distintas pruebas se descubrirá que cada medio de dibujo ofrece unas características particulares.

El dibujo con lápiz de grafito

El lápiz es el instrumento más extendido para realizar el dibujo. Está compuesto por una mina que mezcla grafito natural con arcilla insertada en un palo de madera. El lápiz se caracteriza por su fácil manejo, ya que es un medio poco quebradizo y muy limpio. La línea puede verse alterada variando la presión ejercida con la punta y la inclinación del lápiz. Con una suave presión y una punta redondeada, la línea resultante se muestra débil, mientras que con mayor presión y con la punta afilada el trazo es intenso. Si lo que se quiere es dar sombras, se debe inclinar el lápiz unos 45 grados.

Los lápices de grafito se clasifican según su dureza; los lápices blandos tienen una mina más gruesa y grasa, y su trazo en el dibujo es muy intenso, pero tiene el inconveniente de que la punta se gasta con mayor facilidad. Estos lápieces están marcados con la letra B acompañados por un número que define el grado de dureza. Por otra parte, los lápices duros son de un gris más pálido, y, debido a su mayor consistencia, mantienen durante más tiempo su punta afilada y el trazo resultante más apagado. En este caso los lápices llevan una H y son ideales para dibujos de gran precisión o en aquellos en los que se desea obtener un resultado muy limpio.

El dibujo a carbón y sus derivados

El carboncillo es un trozo de rama carbonizada que tiene un alto poder de pigmentación. Su trazo es negro aunque poco consistente, ya que es fácil borrarlo, pero es esta peculiaridad lo que lo hace el favorito para los que están empezando y para los artistas a la hora de comezar una obra de arte en un lienzo. El carboncillo facilita el manchado rápido y las correcciones oportunas (esta técnica es la que se pide en las pruebas de acceso de BBAA).

El carboncillo es muy útil para combinar el trabajo lineal con efectos de sombreado que se consigue fundiendo y difuminando los trazos con la yema de los dedos. La facilidad con la que se desprende el pigmento adherido en la superficie del papel permite obtener ricos matices y gradaciones de calidad llegando a parecer pictórica.

Las barras de carbón se fabrican en bastones de un diámetro de entre 1,5 a 5 centímetros. Su longitud oscila entre los 11 y los 15 centímetros. También pueden adquirirse el lápiz y la barra de carbón compuesto o prensado. Esta última se trata de una mina de carbón vegetal pulverizado y mezclado con cola. Su trazo es más intenso y cuesta más de difuminar.

Uso de trapos y difumino en el dibujo

El dibujo con técnicas de frotación, como el carbón, la sanguina o las cretas, requiere el uso de un trapo de algodón para borrar o rectificar. Si se prefiere, se puede adquirir un difumino, un cilindro de papel que se utiliza para difuminar el pigmento sobre el papel. Este utensilio es aconsejable cuando se trabaja en dibujos de pequeño formato. Para los amplios difuminados, se recomienda frotar con la palma de la mano o la yema de los dedos, según el tamaño del dibujo. Para borrar se utilizará una goma maleable, especial para carboncillo.

El dibujo a plumilla

Consiste en una punta metálica que se inserta en el mango de madera. Al sumergir la punta en tinta china retiene una carga que deposita sobre el papel con cada trazo. El dibujo a plumilla es lento, pero es el complemento ideal a las aplicaciones con aguada. Existen diferentes tipos de puntas metálicas que dar lugar a diferentes tamaños de trazo y que pueden intercambiarse e insertarse en el mango según se necesite.

Soportes para el Dibujo

El soporte natural para el dibujo es el papel. Cada medio de dibujo descrito requiere el uso de un papel determinado. Para el lápiz de grafito es recomendable el uso de papeles satinados o de grano fino. El papel para el carbón y las cretas deberían retener mejor el pigmento en polvo del dibujo, por esto se recomiendan los de grano medio o los berjurados. Si se trabaja con aguadas, la elección debe ser la de papeles de acuarela, o en su detrimento, papeles más gruesos y que absorban mejor el agua sin doblegarse. El papel de grano grueso suele reservarse para el dibujo con sombreados enérgicos y pocos detalles.

Espero que todo lo expuesto hasta ahora en este artículo, te anime a comenzar a aprender a dibujar, ensayando con alguno de los materiales descritos para conocer en que medio te sientes más cómodo.

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¿Qué es considerado arte hoy en día?

El dinero en el arte

Desde hace años me pregunto porque unos artistas cobran precios desorbitados por sus cuadros, mientras la gran mayoría luchamos por un reconocimiento digno de nuestra obra ¿Quién está detrás de todo esto? ¿El arte se ha vuelto objeto de especulación?

Desde mi punto de vista al arte en todas sus facetas, se le debería dar más valor en nuestras sociedades, puesto que la expresión artística es lo que nos distingue de los animales, lo que nos emociona y nos hace elevarnos a otra dimensión

Sin embargo, se ha vuelto un mercado donde galerías con un nombre, curadores-especialistas y los coleccionistas de arte, los cuales en su gran mayoría no son entendidos sino meros especuladores, hacen “mercadeo” del arte para generar más beneficios a su favor. El arte se ha vuelto pura mercancía, donde no es apreciado su contenido artístico, sino el poder y dinero que otorga a unos pocos.

El mercado especulativo del arte

Los artistas crecen a la sombra del capricho de estas personas que se hacen llamar “entendidos de arte”,  pero que más bien son negociadores e interesados de su propio ego. El “artista” es una marioneta dejada de la mano de galerías e inversores que dictaminan la tendencia artística y su propia personalidad. Es un producto financiero más donde lo esencial no es su lado humanista sino la cantidad de dinero que se puede obtener a través de él, es un negocio de los que solo unos pocos privilegiados le sacan tajada.

Cuando hablamos de grandes sumas de dinero (como es el caso de las cuantías que cobran los futbolistas frente a otros deportistas) por un cuadro, se distorsiona el propio sentido del arte. Esa obra pierde su “alma” para convertirse en un objeto de exhibición dentro de los sectores elitistas. El público dejará de ver la obra como arte sino como una pieza millonaria colgada en la pared.

Si bien es importante la venta de las cuadros, este no debería ser su fin último, sino que debería existir un equilibrio entre creación y comercialización. De la otra manera el arte se pervierte.

Y yo me pregunto ¿cuando los artistas empezaron a permitir que sus obras ya no estuviera en sus manos y que el control lo tomaran otros, que la especulación económica impusiera las tendencias y el futuro del arte?

Por suerte o por desgracia, según para quién, no estoy en ese “mundillo” especulativo, y de momento seguiré disfrutando de esta pasión que tantas alegrías me trae, explorando nuevos medios y técnicas, así como escarbando en mi interior emociones que lleguen a aquel que se pare a observar mis pinturas.

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