El futuro del diseño gráfico

El futuro del diseño grafico

El diseño gráfico es una de esas profesiones “nuevas” nacidas con la era de la informática que sigue evolucionando tan rápidamente como el mundo tecnológico.

Es una profesión reciente, ya que tan solo hace unas décadas no existía como tal, y por tanto para muchas personas es un término que aunque les suena familiar, desconocen las implicaciones y por tanto, no pueden valorar el esfuerzo que hay detrás de una página web o la creación de una identidad corporativa.

El campo del diseño gráfico se ha devaluado en los últimos tiempos, es uno de los sectores que ha sufrido más recortes, sin embargo, para cualquier empresa es imprescindible contar con nuestro trabajo, tanto para el mundo digital como offline. Hoy más que nunca, la imagen es primordial y la presencia online imprescindible para no caer en el vacío informático.

Diseño gráfico en las empresas

El diseño gráfico es clave en nuestra sociedad, y va de la mano en su transformación, por lo que no podemos quedarnos atrás y por tanto, debemos evolucionar a la misma velocidad vertiginosa. Como diseñadores debemos renovarnos continuamente para estar actualizados con las nuevas tendencias y desarrollos del sector.

El inmovilismo como diseñadores gráficos puede ser letal, una muerte asegurada en el sector laboral si no estamos atentos a lo que viene sucediendo en nuestro alrededor. Como diseñadores debemos adaptarnos constantemente a nuevos formatos, tendencias y medios, es decir tener un perfil multidisciplinar.

Hace tan solo unas décadas se diseñaba sin ordenadores, ahora el papel parece obsoleto, no podemos ni siquiera intuir que futuro nos depara en esta profesión, que nuevos soportes se originarán, pero si podemos afirmar que seguirá presente pero que requiere observación y estudio constante. Un diseñador gráfico que se precie, debe estar dispuesto a cambiar tantas veces sea necesario y afrontar nuevos retos para moldearse a las necesidades de las empresas. “Un diseñador nunca deja de ser un alumno”.

Esta profesión es vocacional 100%, es la pasión la que nos mueve a querer seguir formándonos y avanzar con los tiempos para no estancarnos como el agua muerta.

Hay futuro, somos el futuro!

Re-inventar el arte en tiempos de crisis

El arte hoy en día, sumergidos como estamos en una de las mayores crisis de la historia, desempeña un papel de desintoxicación, ya que el arte no se basa solo en la especulación de los mercados, sino en la expresión humana en su máxima potencia.

La profunda crisis económica/financiera, laboral y social en la que nos situamos es preocupante, pero no solo por la situación de desempleo, falta de solvencia económica o la caída de una sociedad de bienestar, sino también por la crisis espiritual que ha traído consigo de manera global. La crisis actual ha bloqueado la mente y el ánimo de la sociedad, en la que solo la economía lo ocupa todo.

Esta crisis es la consecuencia de una pérdida de valores profundos, donde la sociedad de consumo se ha impuesto y la codicia desmedida de unos pocos nos ha hecho toparnos con un muro de frialdad, donde el dinero y el lujo es la única base fundamental en la búsqueda de la felicidad, dejando de lado valores importantes inherentes al ser humano. Hoy en día, la ética y la moral en desaparición permiten que aflore la vanidad como sentimiento prioritario.

Hemos presenciando el surgimiento de una nueva sociedad, donde lo espiritual se ha ido desvaneciendo. Sin embargo, poco a poco resurge el sentimiento humano para instalarse de nuevo. El arte se convierte en salvaguarda y el artista en una especie de gurú que conecta varios espacios para alcanzar la perfección y la armonía.

Os lanzo la siguiente pregunta ¿Creéis que el artista debe reflejar en su obra la situación actual?

Por otra parte, es precisamente en tiempos de crisis donde el arte se convierte en “moneda” de cambio para especular con las grandes obras de arte. De esta manera, las obras maestras y artículos de prestigiosas procedencias no sienten la crisis, sino muy al contrario, las grandes fortunas y coleccionistas los solicitan. En cambio, los objetos de valor medio, los cuadros interesantes pero menos prestigiosos sí se ven afectados por la crisis.

Para un artista aun no consagrado, como es mi caso, me veo obligada a ajustar precios constantemente para poder acercarme al mercado potencial y vender mi obra. El concepto, re-inventarse es obligado, y de ahí el nacimiento de las “adaptaciones” de mis cuadros a otros formatos para llegar a más gente,

Por lo tanto, es claro, que la crisis afecta de manera distinta dependiendo de la procedencia y reconocimiento de la obra. Y por otra parte, debemos ser conscientes que el arte debe ser el puente que une lo material con lo energético para conectar con nuestro yo más profundo, dejando de lado la vanidad hacia una nueva reaparición de valores fundamentales.

Saberse vender es un arte en si mismo

El arte de saber venderse

Existen una infinidad de pintores y diseñadores en el planeta, pero ¿qué es lo que hace que unos obtengan gran reconocimiento y otros se queden en las puertas? La respuesta en mi opinión, es la habilidad desarrollada para venderse ante el público objetivo, y no solo que sean mejores o peores los unos con respecto a los otros.

En numerosos casos aquel que se sabe vender mejor no tiene porque ser uno de los mejores dentro de su sector, pero sí ser extrovertido, tener altas dosis de confianza,y saber darse a conocer a la gente.

Cuando estudiaba Bellas Artes me di cuenta enseguida de esto. Muchos de mis compañeros eran brillantes pero tímidos o modestos y sus obras no destacaban a no ser que uno los buscará intencionadamente, mientras que otros no tan buenos, eran capaces de hacerte ver algo en sus creaciones que sin sus palabras carecían de interés.

Esta habilidad se puede extrapolar a todos los ámbitos de nuestra vida cotidiana, ya que podemos decir que nosotros mismos somos el producto en venta, ya sea cuando vamos a una entrevista, cuando tratamos de conquistar a la persona amada o impresionar a nuestros jefes. Utilizamos todos nuestro carisma y mejor cara para presentarnos como el idóneo “candidato/objeto de compra”.

Por esta razón, considero que “saberse vender” es un arte en si mismo, algo que debería enseñarse en las escuelas, ya que sería práctico en todos los aspectos de nuestras vidas, y en efecto, para los que nos dedicamos al mundo del arte, una oportunidad más de saber acercarnos a nuestros clientes y utilizar las palabras más certeras para llamar la atención y dirigir las miradas atentas hacia nuestra obra.

En resumen, yo creo que muchos grandes artistas (cantantes, escultores, pintores, etc.) se quedarán en las sombras a pesar de su inmenso talento, por no ser  buenos “comerciales” de su arte. Su obra se hará invisible ante un mundo cada vez más competitivo, si no se aplican en el arte de la venta.

¿Que opináis de lo expuesto?, ¿creéis que es más importante el talento en si mismo o el arte de saberse vender?